martes, 17 de enero de 2012

Canta tú... que a mí me da la risa

Y la cosa va así... ("And it goes like this", de Moves like Jagger  - Maroon 5 feat. Christina Aguilera)


Pongamos por ejemplo la lista de canciones más descargadas del Itunes. De las 10 primeras, 5 son canciones con duetos o, llámemosle con el término anglosajón, featurings; esto es, una canción que une a dos artistas distintos. Ahora veamos, por poner otro ejemplo, la lista de los 40 Principales (que dicho sea de paso, hace muchos muchos años dejó de ser lo que en realidad era, una lista basada en votaciones REALES); más de lo mismo. ¿Y en la lista Billboard de Americalandia? Oh, sorpresa, la misma proporción de duetos que de solos, sino más de los primeros. Esto es lo que está de moda en la última época de esta música pop tan en crisis.


Cierto es que las descargas gratis e ilegales les están haciendo mella a los artistas, pero no menos cierto es que existe una crisis creativa palpable a varios niveles (sino, den un repaso también a la cartelera de cine, a ver cuantos re-makes, secuelas y pre-cuelas dejan de encontrar).
Es lastimoso ver como de cada 5 discos nuevos que salen a la venta, 3 se podrían clasificar como fraude creativo. Porque no son otra cosa que versiones en directo de canciones propias ya editadas, cuando no versiones especiales de canciones de otros artistas.
¿Cómo lo solucionan los artistas que se resisten a esto? Pues recurriendo a los featurings. Llamo a un artista que me interesa y le pido que cante un par de frasecitas o un estribillo entero en mi canción, que de por sí sola es más bien tristona. Esto ocurre de forma especialmente hiriente en los raperos de hoy. Ya no hay ni uno, repito, ni uno, que saque singles al mercado sin meter un estribillo cantando por otro artista, preferiblemente mujer, y preferiblemente cuanto más buena esté mejor. ¿Por qué? Por dos cosas: una, porque ya nadie aguanta una canción entera de Eminem rapeando; dos, porque así cuando promocionan la canción con un video musical, viste mucho eso de tener a la gachí de turno con poca ropa y contoneándose a tu lado, es muy visual, oye. Se me ocurren tantos ejemplos que tendría que abrir otro blog: Love the way you lie, de Eminem y Rihanna (dicho sea de paso, la de Barbados tiene una segunda versión en plan balada de esta canción en su disco, mucho mejor como composición y, sobre todo, porque Eminem canta menos), Got to luv U, de Sean Paul y Alexis Jordan (¿alguien sería capaz de aguantar esta canción con ese estribillo cansino de no ser por la aparición a veces de una voz femenina?), Coconut Tree de Mohombi y Nicole Sherzinger (una canción mala por donde la mires... bueno, si pones el video sin voz y miras sólo a la ex de Hamilton...).
Otro tanto sucede cuando es un rapero o un DJ el que "hace" la canción, pero necesita una voz amable y melodiosa para cantar, al menos, el estribillo, porque si lo hace él mismo se arriesga a lluvia de verduras pochas en lo alto de los escenarios. Porque componiendo tendrán un pase, pero cantando, hijo mío, ni en la ducha te atrevas. Los casos más cercanos son los de David Guetta, quien no se molesta en cantar ni una línea (él no está pa eso, como dirían algunos funcionarios) y se rodea de Usher, Akon, Taio Cruz o Flo Rida (otro día hablaré de los nombrecitos artísticos que se ponen algunos, superestudiados, como Flo Rida, Will.I.Am, B.o.B., Ne-Yo, Jessie J., ... pa matarlos), o el chuleta con pinta de mafioso cubano de peli mala Pitbull, quien desde que se le ocurrió meter una voz conocida en los estribillos de sus horribles rapeos con Paulina Rubio, sube como la espuma gracias a las colaboraciones mas o menos acertadas de Marc Anthony, Ne-yo, Chris Brown, etc. Resulta curioso porque el fenómeno Pitbull ha sucedido también al contrario, esto es, algunos artistas que le han pedido (espero que no suplicado) que aparezca en sus canciones y suelte uno de esos raps tan profundos con delicadezas como: "pero mira que tú estas buena... pero mira que tu estás dura... dale ahí... abrete a mí... yo soy el cubanito que te va a dar lo tuyo..."; ole, y que se *oda Shakespeare. Semejante imprudencia la han cometido cantantes como J-Lo, Usher o Enrique Iglesias, cuando en realidad sus canciones no lo necesitaban (ya eran lo suficientemente buenas o malas de por sí).
Podría pasarme un año citando casos, porque nadie se libra: ni la estrella en ciernes Bruno Mars (con duetos con B.o.B y uno tan hermoso como bizarro con Eminem), ni la llamada nueva reina del pop Lady Gaga (a parte del muy famoso dueto con Beyoncé en Telephone -no se pierdan el video en su versión sin censura, por favor-, no hay que olvidar que saltó a la fama con Just Dance, un dueto con Colby O'Donis), la antigua reina aun guerrera Madonna (hizo un dueto con su pupila Britney Spears en Me Against de Music, y más recientemete y de mayor calidad, el 4 Minutes con Justin Timberlake y Timbaland), ni el rey del pop Michael Jackson después de muerto (dueto muy recomendable con Akon en Hold my hand), la exhuberante Katy Perry (estupendo su dueto con Kanye West en E.T., salvo por Kanye West), el propio Kanye West (auto-coronado adalid de la modernidad y los nuevos sonidos, también ha tenido que recurrir a los featurings un tanto extraños, como el del actor Jamie Foxx, o como en su magnífica All of the lights, donde participan muchos, pero los que más se oyen son Drake, Alicia Keys y, sobre todo, Rihanna). Y no podemos a la que hasta ahora es la reina de los duetos en el día de hoy, que es la propia Rihanna, la cual parece tener miedo a cantar sola, sino hagan recuento: Calvin Harris, Justin Timberlake, Timbaland, Enimem, Kanye West, David Guetta, Jay-Z, Maroon 5, David Bisbal; pues con todos estos... ha cantado.


Bueno, lo sé, se me escapan muchos, muchísimos, pero si les interesa háganmelo saber, y ya veré yo si les contesto.



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