La Chari es una señora de 60 y muchos que aún piensa que tiene 30 y pocos. Es ese familiar soltero que todo el mundo tiene (normalmente, una tita), que aún cree que está en el mercado.
La Chari (aka La Loli, La Eli, La Puri, etc.) busca zonas en primera línea de playa para lucir bien sus lorzas enfundadas en un terrorífico triquini. Al lado de esto "El Exorcista" es un episodio especial de "Heidi".
La Chari suele venir sumergida en una manada, agazapada entre sobrinos, hermanos y cuñadas. Pero a la primera oportunidad, La Chari se quita el pareo y saca a pasear su poderío. Se pilla su Cruzcampo y su cigarrito y se lanza hacia la orilla para lucir moreno. Porque mira que está morena, la iaputa. Tiene moreno hasta la piel por debajo de las arrugas del mollete de Antequera.
La Chari se queda mirando los chavalones que pasan a su lado, esos de Crossfit, abdominales y batidos de proteínas, y le entra un hambre de fruta canaria que no veas...
La Chari también mira con envidia a las mozas que se pasean bronceadas, con bikini minúsculo, ingles brasileñas y pechera mirando al horizonte, y piensa: "ya veréis cuando la gravedad haga su trabajo, so perras; yo al menos estoy estupenda pa mi edad... o eso dice mi endocrino".
La Chari se mete en el agua con sus amigas sin quitarse la pinza del roete de su melena rizada y oxigenada. Siempre es la que arma jaleo y empieza a salpicar dando graznidos, en lo que parece un baile de cortejo para llamar la atención de algún jubileta solitario (en el fondo, sabe que su mercao es el que es).
La Chari no pierde ocasión pa poner el Spotify en su Huawei pa que suene el requeton más de moda y así demostrar que el baile...tampoco es lo suyo.
La Chari no pierde tiempo en hacerse un selfie bien sonriente con la mar de fondo, y algún que otro maromo bien petao, para enviarselo a su grupo de Kizomba y dar una mijita de envidia.
Después del bocata de chorizo y las croquetas frías, La Chari se recuesta vuelta y vuelta cual león marino en su toalla del Santander y comienza su sinfonía de motor de Airbus al ralentí. Sus sobrinos se ríen y hasta graban notas de audio pa mandárselas luego por wasap a mala idea.
Cuando se levanta de la siesta, La Chari no se da cuenta que tiene medio trasero al aire porque parte de su bañador se ha perdido por entre la puerta de la carne (mas conocido como "el moji"), y de esta guisa se encamina para darse un baño, provocando una visión tan horrenda que ríase usted del estrés postraumático de los soldados de la Tormenta del Desierto. Esto sí que provoca pesadillas una temporada.
Después del remojón recoge y se sube al apartamento, porque no hay nada que le haga perderse la novela de por la tarde.
Y mañana puede que todo sea peor...porque La Chari ha decido hacer topless.
Y lo más gracioso es que a la Chari todo esto le importa una mierda. Porque ella, al contrario que muchos de los que la rodean y la critican, es feliz.
Ole por la Chari.